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Miraba por la ventanilla del avión... nunca antes había visto
un atardecer tan bello, el cielo rojo púrpura, entremezclado con un color anaranjado y
amarillo... Mis ojos no dejaban de
contemplar tanta belleza, mientras que mi mente volvía atrás en el tiempo. ...Que nerviosa estaba al
llegar a Madrid tierra de nadie cuántas emociones me embargaban... cuando le
vi... ¡estaba allí! ¡Dios! Que no me mire así, esos ojos tan penetrantes...
mis piernas no respondían y un temblor me
hacía tambalearme, yo creía que en cualquier momento caería de bruces... yo me decía -no tienes que estar nerviosa, manténte firme,
fuerte... me lo repetía una y otra vez- ... pero a medida que me
iba acercando a él mis emociones eran incontrolables. Todo pasó en cuestión de
segundos, los saludos, las miradas... pero cuando de repente me abrazó y sentí su cuerpo
tan junto al mío... yo pensé que si me soltaba en ese instante caería al suelo...
respiraba profundamente... uf, que me estaba pasando. Parecía una colegiala, que ridícula me sentía en
esos momentos y lo peor es que tanto mi amor como su amigo notaban mi nerviosismo y me decían que me relajara. Pobre de mi, recuerdo la cantidad de tonterías que decía...que
si la altura, las turbulencias, el no haber
descansado... tantas excusas tontas para intentar disimular... pero a medida que hablaba
más se me notaba. En vista de que necesita
sentarme urgentemente, pedí tomarnos un cortado, tenía que sentarme, recuperarme... pero
esos ojos penetrantes no dejaban de mirarme ¿por qué me hace esto? Él sabía que me
estaba poniendo más y más nerviosa... y en el fondo estaba disfrutando de la situación.
Ya luego marchamos al
coche, yo a medida que iba pasando el tiempo iba recuperándome, me sentía mas cómoda,
aunque cada vez que lo lograba... sentía de repente la mano de ese ser tan amado rozando
mi piel... y de nuevo me estremecía... no tenía remedio, el poder que ejercía sobre mi
persona era muy superior a mí... así que me resigné a ser como era transparente... ya
no luché mas contra esas emociones, solo me dejé llevar por la situación. Ibamos hacia el hotel, en esos momentos no era consciente de nada, estaba
muy cansada y contemplaba esa ciudad pero sin percatarme de lo que estaba viendo, estaba como ausente y casi sin darme cuenta ya
habíamos llegado. Nos dieron las habitaciones
y yo deseaba escaparme a la mía... pero el me dijo... ven para que veas
nuestra habitación y yo luego te acompaño a la tuya... Ahí comenzó de nuevo mi
corazón a latir (como me dolía el pecho) me sentía una niña, no sabía que hacer... yo deseaba estar con él,
claro que lo deseaba, pero aún no estaba preparada para estar a solas en la intimidad de
una habitación... Pero el supo como llevar la
situación, sabía como llevarme, era como si me conociera de siempre, creo que sabía
cada uno de mis pensamientos... Sus palabras eran dulces, me susurraban al oído cuanto me quería, sus
brazos rodeaban mi cuerpo, acariciaban mi
cabello... yo me estremecía por cada caricia, por sus besos, el sabor de sus labios. Todo fue pasando casi sin darme cuenta y fui plenamente suya... en cuerpo, alma, corazón...
toda suya... Jamás olvidaré tanto
amor, esa entrega llena de ternura, sin
prisas, haciéndome sentir la mujer más deseada del mundo... El resto del día lo
pasamos con unos amigos de Madrid... yo deseaba estar a solas con
, pero yo creía que él estaba muy a gusto con la
gente por lo cual no comenté nada... que tonta fui, encima comencé a tener celos de una
de las chicas, porque primero ella se fue con
ellos dos en el coche... y luego porque el
resto de la velada no me dirigió apenas la palabra... me sentí ignorada, y mi tristeza
era cada vez más grande... Ya era tarde cuando
llegamos al hotel Aitana,
me acompañó
hasta mi habitación, yo me despedí de él dándole las buenas noches... vi su mirada de desconcierto, y me pregunto ¿no me
vas a pedir si quiero pasar la noche contigo? Claro que lo deseaba, pero
no me atrevía a pedírselo, pues creía que yo le había decepcionado. Que decir de esa noche...
fue tan mágica... maravillosa, es imposible poder plasmar en unas líneas tantos
sentimientos bellos, no existen palabras para poder explicar tantas emociones... Ahí mi entrega fue más
profunda...total....fue aún si cabe más pura. Sabía que ya no era dueña de mi
corazón, todo mi cuerpo, mi ser... todo se lo entregué... Por la mañana desperté
con el sonido del teléfono, era él, había salido con su amigo... ummmm su voz...
cuantos recuerdos de esa noche. Me levanté super rápido y me fui a la ducha. Preparé
mis cosas y cuando ellos llegaron nos fuimos a pasear por Madrid, luego a comer... y de compras. Así fue pasando el tiempo hasta llegar la hora de
mi marcha.... ufff, que ganas de llorar tenía, no podía separarme de él, mi pena era cada vez más y más grande... cuando
me abracé a él para partir, supe que mi corazón se quedaría con él... Ya no se ve el atardecer...
el cielo está muy oscuro. No sé cuanto tiempo estuve mirando por la ventanilla, ni
siquiera era consciente de mis lágrimas... hasta que una voz masculina me hizo volver a
la realidad. Me preguntó si me encontraba bien y me sonrió... estuvo un rato conversando
conmigo y la verdad es que me hizo mucho bien. Luego cené y quedé dormida hasta que de
nuevo la misma voz me despertó, me dijo que en unos minutos aterrizaríamos y me ajustó
el cinturón de seguridad... vi algo en sus ojos, no sabría explicarlo... quizás sentía
ternura, pena... que más da!! Al fin y al
cabo jamás volvería a encontrarme con él... pero cuando salía del avión se despidió de mí y me entregó una tarjeta, yo
no pude articular palabras, no me apetecía... sólo le sonreí y marché. Fui a recoger mis bolsos y de repente miré la tarjeta, se llamaba Juan Carlos... parecía buena persona
pero no deseaba conocerlo... ahí quedó en la papelera y seguí mi camino a casa. Quizás si hubiera sido en otras circunstancias me
hubiera sentido tentada, pero ahora mismo sé que si
mi hubiera quedado con su número de teléfono lo hubiera llamado, quizás para refugiarme
en alguien que me hiciera olvidar... Pero para que engañarme,
no... no deseo olvidar, deseo recordar cada día esos momentos vividos, cada hora, minuto,
segundos... Le quiero con todo mi ser y
esto es la realidad. Aunque piense que jamás
volveré a verle y que mi corazón sufre por ello... pero ahora miro a mi
Aitana esa muñequita rubia tan linda que me regaló... es una tontería, pero
cuando llegué a casa lo primero que hice fue sacarla de la caja y dormir con ella... Mi Aitana... ese nombre
elegí, el nombre del hotel donde pasé la noche más maravillosa. Que dulces recuerdos...
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